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Dormir y Comer

Platillos típicos deliciosos… que te daría asco probar

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Todos sabemos que la comida mexicana es deliciosa, y no sólo eso, si no que la UNESCO la ha nombrado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, ahí para que se den una idea de lo buena que es. La comida poblana por otra parte es igual de deliciosa y variada, con tantos platillos que es difícil aburrirse. Nuestra gastronomía es una mezcla de la comida que preparaban las culturas mesoamericanas con la gastronomía europea, que se fusionaron durante el proceso de colonización.

Parte de estos ingredientes son insectos. Gusanos, grillos y hormigas que tal vez al verlos pueda resultarte repulsivo, pero una vez que hayas superado el “asquito” podrás comprobar que son manjares deliciosos y codiciados por los expertos gourmets. Probablemente hayas escuchado hablar de algunos de ellos pero aqui te dejamos la lista completa para que se te antoje.

– Escamoles: Son larvas de las hormigas que se consumen desde la época prehispánica y son muy apreciados por su delicado sabor agridulce. Se dan en Guanajuato, Puebla, Hidalgo y Tlaxcala en época de cuaresma. Para buscarlos hay que escarbar en la base del maguey, nopaleras y arboles de pirul. Encontrarlos es difícil por lo que además de exótico, los escamoles son incluso más caros que el caviar, por eso le dicen “Caviar Méxicano”.  Por otro lado son sumamente nutritivos, con mayor cantidad de nutrientes que la carne de res y pollo. Para prepararlos puedes freirlos con fritos con mantequilla y epazote, con huevo, con salsas, en mixiote, con barbacoa, en gorditas, en tacos y como se te ocurra, mientras sea con el cuidado de no romper la hueva.

– Chicatanas: Las chicatanas son unas hormigas rojas y con alas, similares a las hormigas reinas, que son consideradas un manjar de la comida prehispánica mexicana. Son nativas de los estados de Veracruz, Oaxaca, Chiapas, Yucatán aunque me han contado que en lugares de la sierra de Puebla también las acostumbran. Encontrarlas no es tan difícil pero hay que estar atentos porque salen sólo una noche al año con las primeras lluvias, por lo que para capturarlas toda la familia se junta para conseguir una buena cantidad. Para prepararlas se les quitan las alas y la cabeza, se tuestan y las pueden acompañar con un poco de salsa en tacos o crudas con limón y chile. Su precio en el mercado también es elevado llegado a costar 800 pesos el kilo (o hasta más).

– Jumiles: Nativos de Guerrero y Morelos pero también los consumen en Veracruz y Oaxaca, son pequeñas chinches de monte  que suelen comerse vivos (o medio muertos) y tienen un ligero sabor a canela, aunque también se habla mucho de su olor que es repulsivo. Los jumiles se pueden encontrar entre las hojas de los encinos por el mes de noviembre y hasta el mes de enero. Para comerlos la costumbre es hacerlos en taco, se agarra un puñado de insectos y agregamos salsa. También se pueden hacer en guacamole (todo esto mientras estén vivos) o en salsa. Otros dicen que los pueden resecar, moler, mezclar con sal y pimienta para hacer una especie de sazonador. Además de su sabor, les atribuyen propiedades analgésicas e incluso afrodisíacas.

– Chapulines: Los chapulines son muy apreciados desde la época de los mexicas, zapotecas y mixtecas. Estos días podemos encontrarlos en Oaxaca, Veracruz, Tabasco, Campeche, Yucatán, Morelos, Puebla, Guerrero y Michoacán, donde los venden deshidratados en los típicos mercados en grandes canastas y variedades de tamaños. Personalmente los he visto (y comido) en Cholula, donde señoras los venden en bolsitas como si fueran cacahuates y los puedes comer como botana con un poco de chile y limón.  Como botana saben rico (en serio) y son apreciados también por su gran cantidad de nutrientes.

– Gusanos de Maguey: Son dos especies las que se conocen, los gusanos rojos (Chinicuiles) y los blancos, que puedes encontrarlos en las pencas y raices del Maguey. Con más precisión los gusanos blancos son las larvas de mariposa que se pueden encontrar en el centro de un maguey durante la época de lluvias.  Son nativos de Hidalgo, Oaxaca y el estado de México. Para obtener 3 o 4 gusanos hay que matar la planta de maguey, lo que hace que sean muy escasos y por lo tanto caros, un plato con unos cuantos puede costar más de 150 pesos. Aun así es muy apreciado a nivel internacional y se le come frito, los que saben dicen que sabe como una papa a la francesa, sólo que más rico.

– Chinicuiles: Parientes de los gusanos de Maguey, son pequeños gusanitos de color rojizo que se recolectan cuando son larvas y llegan a medir cinco centímetros. Los podemos encontrar en Oaxaca e Hidalgo y normalmente surgen en el Maguey en forma de plaga durante la época de lluvias. Para prepararlos se tuestan y se comen en tacos con guacamole, también se preparan en salsa. Otro uso es para el tradicional mezcal, donde sirven para darle color y un poco de sabor a esta bebida.

Cuetla: Son una variedad de larvas de mariposa y crece en las plantas de chía, cuaulote, jonote y tlahuilote durante la temporada de lluvias. Se consumen principalmente en la Mixteca del estado de Guerrero, Puebla y Veracruz. Los Cuetla también se comen tostados, tanto solos como en taco, como siempre acompañados de sal y salsa de chile pasilla. Contienen gran cantidad de nutrientes como hierro y proteínas.

– Escarabajos: También son conocidos como “gusanos de los palos”, “escarabajo rinoceronte” y “gallina ciega”, “Chahuis” ó “xamoes” y los podemos encontrar en  Hidalgo, Tabasco,Guerrero, Veracruz, Estado de México, Oaxaca, Puebla, Distrito Federal, Nayarit, Chiapas y Michoacán. Las más apreciadas son las larvas de estos insectos y se alimenta del árbol del mezquite. Deben cocinarse bien tostados si no pueden saber muy amargos.

– Ahuahutles: Es la hueva del mosco que se acostumbra comer en el valle de México. Para cazarla se montan unos tules a la orilla de los lagos donde el Axayácatl (o esta clase de mosco) deja sus huevos. Una vez con ellos, se orean, tuestan y secan. Cuentan los relatos de los conquistadores españoles, que eran un manjar muy apreciado por Moctezuma, para quien eran llevados todos los días de modo que pudiera comerlos frescos en el desayuno. Se le come frito en huevo en tamales o mixiotes sobretodo en cuaresma o nochebuena. Aunque no es caro producirlos, se vuelven costosos por la demanda y por que su habitat esta siendo amenazado y con ello baja su número.

Si estos insectos les parecen muchos, debo comentarles que de hecho hay más, están los gusanos eloteros, las chicharras de guamúchil, los ticocos o cuauhocuilín (gusanos de la madera), los huenches (orugas de mariposas de madroño), las larvas de la mariposa monarca, las larvas de abeja blanca, la hormiga Atta o Nucú entre otros. Como te darás cuenta, nuestra gastronomía esta plagada de platillos que algunos de nosotros ni siquiera imaginábamos y que además son mundialmente reconocidos. He probado algunos de ellos y debo decir que cuesta mucho trabajo superar el asco, sin embargo una vez que los pruebes, podrás comprobar porque estos exóticos manjares eran de los predilectos de nuestros antepasados.

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La Fuerza me ha guiado al mundo de los Internets y la tecnología. Blogger, CM, adicta a la información, Zombie fan ... Me gusta la comida y que me hablen nerdy http://about.me/Meri_T

9 Comments

9 Comments

  1. albert flores luna

    22 abril, 2013 at 21:49

    que asco yo no provaria eso

    • FRANCISCO ochoa

      13 junio, 2013 at 14:57

      prueba mejor con repasar un diccionario, ignorante.

  2. Zuko

    6 noviembre, 2013 at 2:53

    Que asco los insectos y que asco la gente que come insectos, al igual que Albert, tampoco probaría eso; ni aunque fuera la última “comida” en el mundo. Francisco, la primera letra en el comienzo de una oración va con mayúscula.

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