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Historia

Leyendas de Puebla: El cerro Cabezón de Tlatlauquitepec

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Los mitos y leyendas de Puebla están aquí por ello les compartimos las recopilaciones de estos relatos que plasma en su libro Leyendas y Mitos de Puebla el maestro Salvador Mómox Pérez.

El cerro Cabezón de Tlatlauquitepec

Tlatlauquitepec, proviene del idioma náhuatl y significa «Cerro que coloradea» y se encuentra ubicado en un hermoso sitio en la parte noreste del estado de Puebla.

En este lugar, se encuentra el cerro Cabezón, el que constituye, junto con los picos de las Animas, Acamalotla, Cuatetzin, Punta la Bandera, la Cumbre del Mirador, el cerro Tepequez y la ramificación de esta larga sierra, que se inicia al poniente del territorio que comprende el municipio de Tlatlauquitepec y termina en su parte oriente, siendo ésto lo más destacado en el aspecto orográfico de la región.

Desde tiempo inmemorial, ha sucedido que la audacia de algunos de los habitantes de Tlatlauquitepec, los ha conducido a sufrir experiencias, que en ocasiones no han sido del todo gratas, y más aún cuando han pretendido explorar el interior del cerro Cabezón.

Miguel y Fátima eran dos jóvenes que desde hace varios meses habían iniciado una relación de noviazgo. Por ser Tlatlauquitepec a principios del siglo XX un lugar muy pequeño, al no haber muchas actividades que realizar; por las tardes la pareja acostumbraba sentarse en una tabla colocada sobre dos piedras situada frente a la casa de Fátima. Desde ahí se apreciaba perfectamente la enorme figura del cerro Cabezón.

En una ocasión la pareja de jóvenes platicaba como de costumbre, y surgió el tema de la existencia de cuevas en la base del «Cabezón» y de la desaparición misteriosa de varias personas que se atrevieron a entrar en ellas.

Así que pensaron que sería muy divertido investigar, lo que realmente existía en el interior de las grutas, y sin pensarlo más acordaron llevar a cabo esta avertura el domingo siguiente.

Llegado el día, la pareja partió hacia su destino, ambos provistos de morrales dentro de los cuales pusieron comida y parafinas. Después de un largo rato, llegaron a la base de este imponente mole, buscaron una caverna que les pareció interesante y se adentraron en ella.

Caminaron aproximadamente unos 600 metros, estaba muy oscuro, pero de pronto, escucharon un ruido, que parecía ser una corriente de agua. Intrigados apresuraron el paso, después de avanzar otro trecho más, sintieron que el torrente estaba muy cerca, se oía muy potente, como si parte del mismo mar se hubiera trasladado hasta ese sitio.

Ayudados por sus lámparas rústicas, que en la inmensidad de aquellas grutas, apenas si lograban penetrar aquella oscuridad infernal. Siguieron su camino y de pronto, ambos sintieron una sensación extraña, como si alguien los observara, se quedaron parados unos instantes y cuando iban a dar el primer paso para continuar su búsqueda, una horripilante carcajada se escuchó en toda la gruta. Era de un ser que no pudieron ver.

Después de esta espeluznante escena, llenos de miedo, retrocedieron algunos pasos, momento en que Fátima resbaló y cayó en el abismo. Miguel al querer salvarla, sólo alcanzó a quedarse con un mechón del cabello de su amada Fátima.

El joven enloqueció al instante y no fue sino hasta varias semanas después que pudo salir de la cueva, los habitantes que habían estado buscándolos, observaron horrorizados como Miguel se había transformado en un venerable anciano, con el cabello totalmente blanco y su rostro desfigurado, lo que daba una idea de los horrores vividos en los últimos días.

Miguel a los pocos días murió, jamás se supo lo que vivió allá adentro, sin embargo en algunas noches de los años siguientes, los habitantes dicen haber visto a la pareja tomados de la mano, por los alrededores del cerro Cabezón, los que entre sollozos provenían a todos los que lograron escucharlos, sobre el peligro de entrar a las grutas.

Sus familiares preocupados por esta situación, pidieron al sacerdote del lugar, que realizara un novenario de misas rogativas por el alma de Fátima y Miguel, lo que permitió que sus espíritus finalmente descansaran en paz.

El actuar de manera impulsiva en ocasiones, induce a los seres humanos a internarse en conflictos que pueden terminar inclusive con sus vidas.

Fuente: Libro Leyendas y Mitos de Puebla
Autor:
Salvador Momox Pérez
Edición 2008
páginas 16, 17, 18, 19.

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Gabriela Melgarejo
Gabriela Melgarejo
7 años

😮

Nohemi Guerrero Guerrero

woow ya habia escuchado esta historia

Michael Arroyo
Michael Arroyo
6 años

esa leyenda es real

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