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Historia

Dos historias de Amor que marcaron a Puebla

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¿Sabes que además de Ángeles, Puebla cuenta con dos puntos muy importantes que han sido producto del amor? Leyendas, quizás, aun así cada que miremos al horizonte o caminemos por el centro histórico sabremos que por esta ciudad también hubieron un par de parejas de enamorados célebres que dejaron plasmado su amor.

Popocatépetl e Iztaccíhuatl.

De las historia de esta pareja hay muchas variantes, sin embargo la trataré de contar de la manera más precisa.

Cuentan que Popocatépetl era un guerrero valiente e inteligente que servia al rey Tezozómoc, quien a su vez él rey tenia un bella hija llamada Iztaccíhuatl quien se enamoró perdidamente del guerrero. Era época de guerra entre los imperios del Valle de México, por lo que hubo que ir a la guerra. Antes de partir, Popocatépetl le pidió al cacique la mano de su hija, por lo que el padre prometió que al regresar de la batalla le sería entregada la mano de la princesa en matrimonio.

El guerrero se fue, algunos dicen que a combatir a los zapotecas en Oaxaca mientras que otras versiones mencionan que a pelear contra los aztecas, lo cierto es que la lucha demoró varios meses sin que se tuviera noticias del valiente guerrero. Un rival de Popocatépetl de nombre Tzompetlácatl le aseguró a la princesa que su guerrero había muerto en batalla y por lo tanto la tomó como su esposa. Iztaccíhuatl llena de pena por la muerte de su amado acepto sin remedio.

Una semana después regresaban los soldados de la guerra y al frente de ellos venía Popocatépetl, la princesa al verlo frente al contingente de inmediato maldijo a su marido por el engaño y trató de huir de él, por lo que  Tzompetlácatl trató de alcanzarla. Al notar esto, Popocatépetl corrió tras ellos tomando su macana y al poco rato les dio alcance. Al encontrarse ambos guerreros comenzaron a pelear en medio del valle, por el amor de Iztaccíhuatl y la mentira que había inventado el segundo.

Tras largo combate Tzompetlácatl fue herido de muerte y huyó hacia tierras tlaxcaltecas. Popocatépetl regresó a buscar a su amada a quien encontró ya muerta de pena por haber faltado a su juramento de ser fiel y haberle pertenecido a otro hombre. El guerrero desolado se arrodilló a su lado y lloró con los ojos y con el alma. Cortó flores con las que cubrió el cuerpo de su amada y trajo un incensario en donde quemó copal. Los dioses al contemplarlos hicieron retumbar los cielos y se compadecieron de ellos cubriéndolos con un manto de ramas y nieve hasta transformarlos en montañas. Desde entonces Popocatépetl vigila el sueño de su amada  Iztaccíhuatl y que sigue ardiendo de amor cada cierto tiempo.

Cuenta también la leyenda que el traidor Tzompetlácatl murió cerca de su tierra (Tlaxcala) y que también se hizo montaña recibiendo por nombre primero Poyauteclat (Señor Crepuscular) y luego Citlaltépetl o cerro de la estrella y desde lejos vigila el sueño eterno de los dos amantes a quienes nunca podrá separar.

La casa de Dulce.

Don Juan Ignacio Morales, joven y adinerado español que vivía en Puebla durante el siglo XVIII se enamoró de una joven poblana a quien le pidió matrimonio en numerosas ocasiones, ya que la mujer en todas se había negado. Sin embargo al notar la insistencia del pretendiente aceptó su propuesta bajo una condición.

”…deseo construir una casa de alfeñique, blanca, delicada como para el recreo de una vestal.” Le dijo su amada, ya que la joven deseaba una casa de dulce, como un alfeñique o turrón de almendra que eran en esa época muy famosos en Puebla, por lo que Don Juan Ignacio mandó a traer al maestro de arquitectura don Antonio Santamaría Incháurregui para concederle su deseo.

La casa fue realizada con cantera, ladrillos y azulejos adornada al exterior con adornos hechos de mezcla blanca que a la distancia le dan apariencia de dulce a la casa. La hoy Casa de Alfeñique perteneció a la familia Morales hasta 1874. En 1896 Alejandro Ruíz Olavarrieta fue fundador y patrono del Monte de Piedad Vidal Ruíz, cedió la casa a la Beneficencia Pública del Estado de Puebla y en 1926 la casa se convirtió en el primer museo de Puebla que alberga mil 500 piezas de diferentes periodos de nuestra historia.

Estas dos historias, diferentes, le han dado forma a nuestra ciudad ¿Ustedes conocen otras historias como esta?

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