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Edificios

La Leyenda de la Ex Hacienda de Chautla en Puebla

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Se cuentan tantas historias de una de las edificaciones mas bonitas, relevantes y atractivas de nuestra Puebla, que es difícil discernir entre la crónica, la historia y la leyenda de su época virreinal por los 1770, la etapa de Maximilano y Carlota, la invasión francesa con Napoleon III, ser una compañia agrícola hasta ser un cuartel militar del octavo  regimiento de caballería de 1945 a 1956 con paisajes de naturaleza y paz que le nace a uno ir a ver la estructura en persona y maravillarnos de lo que tiene: esta es la Ex-Hacienda de Chautla en el Marquesado de la Selva Nevada; contaremos una de sus leyendas con un personaje principal en su desarrollo…

Se cuenta que el primer dueño de la edificacion fue Tomás de Gillow, inglés de nacimiento originario de Liverpool, en el seno de una familia catolica. Junto con tres hermanos mas heredaron de su padre una importante fabrica de cerveza.  Llego a Nueva España (Mexico) en 1819 para hacerse cargo de la sucursal de joyeria y relojería Roskel, hermano del entonces Obispo católico de Liverpool. Al tener grandes habilidades en los negocios fue enviado a Nueva York, para servir de consejero y guía, junto con el hijo primogenito de Roskel,posteriormente se embarco a la Habana Cuba, con participacion accionaria, pero por la irregularidades y riesgos en Cuba, dicha sucursal decide trasladarla a la Nueva España (Mexico) en la céntrica calle de La Profesa teniendo mucho éxito e ingresando a la alta sociedad capitalina.

Crecía con gran éxito el proyecto, pero con una dificultad: no habia en la Nueva España gente que conociera y fabricara a la perfeccion la joyería, con lo que se vió obligado a mandar una carta a Liverpool a traer apoyo.  La contestación fue positiva y fue en su apoyo Don Phillips fundador de otra dinastia anglo – mexicana bien conocida en la epoca consolidandose como maestros en el arte de la joyería. Posteriormente la casa matriz se asocia con la familia Hunt con lo que se forma la empresa Hunt & Roskel creándose la empresa de gran prestigio con acreditación en Europa y Estados Unidos, sumado a su honorabilidad mercantil, su trato amable y cortés se gano enseguida las más valiosas amistades; y no tuvo escasas influencia el sincero catolicismo de Don Tomas Gillow para franquearle los salones y merecerle la estimación sincera de las familias mas distinguidas.

Fue en México donde conocio y contrajo nupcias con Soledad Gutiérrez de Rivero Rodríguez de Pinillos, Marquesa de Selva Nevada, quien había enviudado del Marqués Gutiérrez del Rivero y con quien tuvo una hija, Maria Josefa Zavalza y Gutiérrez y otro varón. A la muerte del Marqués, Soledad heredó importantes bienes raíces cercanos a la ciudad de La Puebla de los Angeles que compartió con su nuevo esposo, Tomas Gillow, y como era natural, hizo cambiar al señor Gillow de sus ocupaciones y hábitos como era natural. Dadas las ideas coloniales, era mal visto que el cónyuge de una dama noble se dedicara al comercio o a otro oficio cualquiera. Por lo cual se inclino a la agricultura y en este cambio mejoro, no solo sus propios intereses sino también los aportados por su esposa, lo que les dio una muy desahogada posición económica .

Don Tomas Gillow, propietario de la Hacienda de San Antonio Chautla

El Marquesado de Selva Nevada  comprendía la Hacienda de Tomacoco que quedaba en Amecameca teniendo un excelente molino anexo; por la proximidad del volcán Ixtaccíhuatl y por estar sus bosques cubiertos de nieve en el invierno, de ahi el nombre del Marquesado y posteriormente La Hacienda de San Antonio Chautla; cerca de lo que ahora es San Martín Texmelucan, Puebla,  México. Esta nueva posición de Don Tomas Gillow lo hizo cambiar de actividad dedicandose a administrar Las Haciendas del Marquesado. Fue en la  misma época, donde el movimiento separatista de la antigua colonia iniciado en Dolores Hidalgo, parecía que agonizaba; el poder Español como que recobraba confianza y fuerza. Sin embargo, nada mas cierto que en la capital del Rico Virreinato se conspiraba por los mismos españoles que habían depuesto y apresado a Iturrigaray por idéntico motivo, para realizar, aunque con miras diferentes y como obra original la magna empresa acaudillada por el cura Miguel Hidalgo, continuada por Jose MariaMorelos y Pavon.

Este Marquesado fue concedido por el Rey Carlos III el 17 de noviembre de 1777 al Señor Manuel Rodríguez de Pinillos y López Montero, primer Marqués de Selva Nevada. Durante el siglo XVIII la Hacienda era una sola propiedad de gran extensión de seis mil hectáreas (actualmente solo sesenta hectáreas), abarcando pueblos y ranchos de los estados de La Puebla de los Angeles Tlaxcala de Xicoténcatl, entre los pueblos que incluían estaban: San Cristóbal Tepatlaxco, San Matías Tlalancaleca, San Rafael Tlanalapa y San Lucas El Grande; entre los ranchos La Soledad, Mecatepec, Bella Vista, San Francisco Tlalo, Cantarranas y Lameyal. En 1789 la Hacienda es concedida a la segunda Marquesa de Selva Nevada, Señora Concepción Martínez de Pinillos y Gómez.

Ruinas del castillo: se conserva en pie gracias a su estructura metálica. A la derecha, al fondo, paredones de lo que fue uno de los edificios de la Escuela de Agricultura. El embarcadero ya ha desaparecido

Actual Castillo: restaurado con pasillo central y sus lagos que actualmente se puede navegare en lancha y hacer pesca

Don Tomas Gillow logró hacer una fortuna comercializando un lote de diamantes ambarinos que se pusieron de moda por su rareza. El dinero obtenido lo invirtió en Las Haciendas de su esposa La Marquesa; quien repentinamente murió sin dejar testamento. Este acontecimiento, muy penoso  causo gran consternación en los medios sociales capitalinos y en España por un lado, y por otro,  esta primera unión del señor Gillow, la desgracia de no tener descendencia alguna. Para mas mala suerte, poco tiempo después del deceso de la señora, aparecio un testamento, el cual había sido hecho en vida del primer esposo de la señora MarquesaDoña Soledad y cuyo testamento tenia valor legal, puesto que no había sido cancelado, ni había otro posterior a ese, Don Tomas Gillow, virtualmente quedaba fuera del legado terrenal y como cereza del pastel aparecían los nombre de dos personas de nacionalidad española, como albaceas de la sucesion y las cuales de inmediato tomaron posesion de los todos los bienes de las familia.

Esta sitacion penosa, tragica y conflictiva, lo motivó a hacer una audiencia con los albaceas donde  expuso su situación, tratando, en alguna forma, se le restituyeran sus inversiones, que honradamente había invertido en el Marquesado, probando con documentos legales y testigos, su testimonio…y como era de esperarse antes insignificante regalo heredado, estos señores, sabiendo la ventaja en que se encontraban no quisieron entrar en razones, desechando, terminantemente, toda posibilidad de un arreglo justo. Don Tomas Gillow quedaba, ante esta negativa, no precisamente en la ruina; pero si en una situación económica difícil, pues las fuertes inversiones que integro a las propiedades.

Entrada principal de la Hacienda. Primer casco de la finca. A la derecha, arcos sobre el viejo camino real.

Al fallecer la señora Pinillos,Don Tomás seguía siendo un hombre muy joven todavía, (el matrimonio había sido de muy poca duración), por lo que pasando un tiempo prudencial de luto, tanto la hija de la señora Marquesa, como Don Tomás empezaron a entenderse y en un tiempo relativamente corto se celebro su boda. Esta boda no fue del agrado de los albaceas, quienes veían perdidas sus posiciones en los bienes.

Pos a quien le gusta que le aboyen su corona, y mas cuando no les costó…

La señorita Maria Josefa Zavalza y Gutiérrez, no solo era la heredera de los títulos nobiliarios de su madre sino que junto con su hermano, los únicos herederos de la cuantiosa fortuna. Por lo tanto, los albaceas, disgustados, se enredaron en un tremendo pleito con Don Tomas y acusaron a La Marquesa ante el Arzobispado de México, de incapacidad para contraer matrimonio dada su minoría de edad, además del juicio civil en que ya estaban metidos. De esta unión nacería su hijo, Don Gregorio Eulogio Gillow, quien años despues seria el obispo de Oaxaca (amigo de Porfirio Diaz y delegado real del Papa Pio IX ante el Vaticano). Por lo que recibio como herencia La Hacienda de San Antonio de Chautla, que en poco restituía la inversion y aún ante la resistencia de los albaceas que anularon su matrimonio argumentando la minoria de edad de la hija de la Marquesa.

…Esto si es saber administrar los recursos humanos familiares…

Monseñor Gregorio Eulogio Gillow, el día de su Consagración Episcopal, Julio 31 de 1887

Un mes después de haber nacido el primogénito de la señora Marquesael Arzobispado falló concediendo la anulación del matrimonio, dejando al pequeño bajo la patria potestad de Don Tomás. El Señor Gillow no se dió por vencido y siguió luchando tenazmente por lo que consideraba suyo. Unos cuantos años después (parece que hubo una intervención amistosa), llegaron por fin a un acuerdo: los albaceas cedieron en propiedad, dándose este por pagado y finalizando la querella. Don Tomas se conformó, ya que dicha propiedad no valía ni con mucho la inversión que había hecho, dando por terminado el asunto relativo, entro en propiedad de la susodicha hacienda.

 pero eso no quedaba ahi, no !!!….

En cierta forma desgastado moral, fisica y economicamente, la solución de aceptar las tierras recuperadas  de San Antonio Chautla, de bajo valor a nada, era mejor aceptarlas y liquidar un enojoso asunto, que posiblemente a la larga le hubiese costado mucho dinero y hasta perdido el juicio. Aceptada que fué la proposición y conformes las partes, en forma legal y correcta, la sucesión escrituro y dio posesión a Don Tomas Gillow de las susodichas tierras quedando al fin como su legitimo propietario.

Jardines al Estilo Ingles en la periferia del Castillo

Don Tomas, hombre inteligente y preparado, tuvo siempre en mente los problemas de su Hacienda y trabajo en ella, pues sabía que era su única salvación; con ahínco, con tesón y con astucia, logro hacer con su esfuerzo, un emporio de lo que era casi basura. Empezó por impedir los deslaves de los terrenos con obras de ingeniería. Se dedico a abonar las tierras con el estiércol de las caballerizas propias, después, obtuvo permiso para mandar a recoger el de las hacienda vecinas, cuyos propietarios lo apodaban como el ingles loco, el que Don Tomás por su cuenta limpiara sus macheros (establos). Luego fueron los carros a los parajes y mesones del actual Río Frío y otros lugares en que había diligencias y finalmente, el tren de carros llego al cuartel de San Martín Texmelucan y con sus peones empezaron a aflojar el estiércol acumulado, cargándolo en los carros. Estaba muy avanzada la tarea, cuando el comandante militar entró en escrúpulos por parecerle la operación muy rara, indico que solo permitiría seguir adelante, si se le presentaban el consentimiento de Don Tomas por escrito y promesa de no cobrar nada por el trabajo. El oficial le escribío una carta, que Don Tomas conservo siempre con mucho cuidado y en un marco con su vidrio: “ad perpetuam rei memoriam”.

Sala de Estudio

Para sustituir el viejo arado de madera con punta de hierro, pidió a Inglaterra los mejores fabricados de acero; pero al notar que se gastaban las rejas y aletones rápidamente, favoreció el establecimiento de una fundidora en La Puebla de los Angeles, dirigida por un señor de nacionalidad inglesa de apellido Marshall, quien llego a obtener una magnifica fortuna y no únicamente por proveer de refacciones agrícolas a rancheros y hacendados, sino porque empezaba a surgir el ramo textil en Puebla y a cuyas fabricas logro refaccionar con sus productos, que en forma inteligente logro igualar a las extranjeras. No era conocida en nuestro país aun la pala de hierro, siendo Don Tomás el primero en introducirla, para lo cual, hizo un pedido a la “Lyndon” de Birmingham, la de mejor calidad en ese entonces. Cuando los agricultores de “El Valle” empezaron a conocer sus resultados, estos mismos agricultores la introdujeron en sus propios campos, obteniendo rendimientos satisfactorios. Estos nuevos sistemas de trabajo dieron a Chautla un rendimiento excelente, pues según consta, las cosechas de trigo ascendían a la suma de seiscientas a ochocientas cargas de trigo anuales, sin embargo, en el primer año de labor y abono a las tierras, dieron el año de 1848, la suma de mil doscientas cargas de cosecha.

Todas estas innovaciones coincidieron ese año con la invasión americana en México y pensando el señor Gillow, que tal invasión se haría por la Villa Rica de la Cruz (Veracruz) y temiendo perder el fruto de sus trabajos si el invasor llegaba a Puebla tomando la capital, decidió enviar su cosecha de trigo a México, para lo cual escogió el molino del Rey, en ese tiempo el mas grande de la capital, pensando en que en dicho lugar estarían seguras; sin embargo, los cálculos fallaron a Don Tomas, porque precisamente el General Scott y sus tropas, se acuartelaron en dicho Molino del Rey, después del doloroso episodio, en que el honor y el derecho de un pueblo, se vieron nuevamente burlados por la fuerza y el destino.

Monseñor Gillow con algunos familiares, servidores y empleados.

Como era de esperarse, el trigo fue consumido todo sirviendo hasta de pasto a las caballerizas; cuando lo supo Don Tomas, se apersono ante el General Scott reclamando la correspondiente indemnización, demostrando con un documento falso de ser ciudadano norteamericano, y ser de una respetuosa familia con poder económico y politico en Norteamerica… Convencido el General americano de la honorabilidad del Señor Gillow y aceptando del reclamante el haber depositado cuatro mil cargas de trigo, mismas que en los libros de la hacienda deberían aparecer, trataron el precio de quince pesos carga; la orden al tesorero del ejercito fue dada por el general en un papel cualquiera; pero el tesorero pago religiosamente el dinero al señor Gillow a su presentación.

Benditos apadrinamientos….

Los pueblos de Tepatlaxco, San Rafael, San Lucas y San Matías Tlalancaleca, fueron pueblos muy beneficiados por la Hacienda de Chautla, ya que el señor Gillow, aparte de proporcionarles trabajo en su Hacienda, les proporciono medios para que trabajaran por su cuenta, logrando muchos de ellos independizarse y hacerse pequeños propietarios, mejoro los salarios y el estilo de vida de la region, estableciendo escuelas, casas y tecnologia para sus trabajadores, no permitio que en la region se establecieran las tiendas de raya, instalo un observatorio meteorológico (que terminaria y despues mejoraria su hijo  Gillow y Zavalza)

Portón: entrada principal con la inscripción de: “Compañia Agrícola e Industrial S.A”

Don Tomas Gillow pasó los dos últimos años de su vida en su Hacienda de Chautla rodeado de las atenciones de su hijo, de su hija y de su nietecito. Huía por instinto del ruido y de la sociedad, para consagrarse al trabajo y a una existencia sencilla. Antes de cumplir los 77 años de edad, Don Tomas tenia la preocupación de que las “alcayatas”, así les llamaba a los numero siete, le serian fatales y cuando los paso, no volvió a preocuparse jamás por su suerte, pues si en realidad no deseaba la muerte, tampoco le temía, como buen católico que era.

Su hijo el Monseñor Gillow celebro una gran fiesta cuando Don Tomas entraba a los 78 años de edad y a la que fueron invitados todos los empleados y trabajadores de La Hacienda y sus familiares, celebrándose esta fiesta con gran pompa, sin faltar las exquisitas barbacoas, moles y demás platillos, rindiéndose honor a la bella “Xochitl” y en su recuerdo se consumieron buenos cueros desbordantes de neutle.

Ruinas externas del Castillo

Es el año de 1877, que extraña coincidencia, que termina con las temidas alcayatas y este será el ultimo de aquella noble existencia, consagrada al bien, al trabajo y al progreso. Don Tomas Gillow, hombre de empresa y hondamente arraigado en nuestro suelo, dejo de existir cuando le faltaban unos cuantos meses para cumplir los 81 años de edad, a las ocho de la mañana de un día del mes de septiembre de 1877 como extraña coincidencia da el ultimo respiro.

El Monseñor Gillow fue un magnífico continuador de la obra de su padre siguiendo sus pasos y mejorando hasta donde era posible hacerlo en aquella época. Adquirió una trilladora, misma que en la exposición de Filadelfia en 1876, adquirió “medalla de oro”, igualmente, se destinaron al Prelado procedentes de Chicago y estados más agrícolas de la Unión, una gran variedad de arados y rastrillos aplicables a diferentes labores; maquinas para sembrar, cultivar y cosechar maíz y trigo, agavillándolo. De la fabrica de Osborne, enviaron una maquina curiosa, cortadora de alfalfa y otra para el trigo y la tercera, una máquina para agavillar trigo por medio de alambre. Por singular coincidencia, en los primeros días en la maquina de amarrar funcionaba en Chautla, un periódico español llegado a México, publicaba un grabado del Rey Alfonso XII, presenciando el funcionamiento, por vez primera, de la misma segadora en España.

 La labor introducida en Chautla por Monseñor no fue puramente material, pues en el orden intelectual y moral realizo notables reformas y adelantos. En la parte material y a fin de simplificar los trabajos del campo y con objeto de introducir economías, evitando perdidas de tiempo, al llevar las yuntas y trabajadores diariamente a los puntos mas lejanos de la Hacienda y con objeto de tener todo bien atendido, dividiese la finca en cinco demarcaciones, como de media legua cada una, constituyéndose cuatro ranchos denominados: Atoyac, Nacatepec, Bella Vista y Atotonilco; ranchos con caserío y oficinas propias, ligados por teléfono al casco central que era Chautla, quinta demarcación, con lo cual se logro la unidad de mando y la perfecta marcha del conjunto. Este sistema de comunicación telefónica fue el primero en el Estado de Puebla, cuando se introdujo el invento en la republica. Cada uno de los citados ranchos, contaba con casas para empleados y trabajadores de dimensiones correctas e higiénicas a la época.

Dato Extra

Al morir el señor Tomás Gillow en 1877, la hacienda pasa a manos de su hijo Monseñor Eulogio Gíllow Zavalza, Obispo de Oaxaca y amigo personal de Porfirio Díaz trajo innovaciones europeas para hacer de ella un emporio; productora de cereales, chiles y pulque. Fundadora de las escuelas agrícola en el país; introductora del del ferrocarril en la región. Con este propietario la hacienda alcanzó su mayor esplendor e importancia.

Durante la etapa de la Revolución, la hacienda entra en decadencia y dnd fue saqueada y abandonada.La hacienda es devuelta a Monseñor Gillow en 1922, quien vende parte de la propiedad, quedando únicamente 60 hectáreas que es la extensión con la que cuenta hasta la fecha. A la muerte de Monseñor Gillow pasa la hacienda a manos de su sobrino señor Ignacio Kasuski. El vende la hacienda a la Secretaría de la Defensa Nacional quien la utiliza como sede del 8° regimiento de caballería de 1945 a 1956 cuando es adquirida por la familia Merino Fernández.

En 1968 es vendida al señor Luis Ocejo y en 1982 pasa a ser propiedad del Gobierno del Estado de Puebla. Don tomas Gillow y su hijo, Monseñor Eulogio Gregorio Gillow, se dedicaron en cuerpo y alma para hacer de la Hacienda de Chautla uno de los feudos mejores organizados, con tecnología agropecuaria muy avanzada para su época y una de las fincas más hermosas de la región, donde señalaba el casco de la hacienda de típica arquitectura colonial. española. Dos lagunillas artificiales y en medio de ellas un islote con el hermoso castillo de Chautla reflejándose en el espejo de agua y con una impresionante arquitectura inglesa que lo caracteriza. Cuenta con bosques con manantiales, áreas verdes, jardines y hermosos parques.

Bibliografia: Haciendas de Puebla Ed. Rodarte
Fotografia color: Sergio Flores Lopez
Excepto: Sala de estudio
Fotografía Blanco y Negro: Acervo del archivo del Estado

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el nuevo cronista light acido de cultura, historia y sociales

18 Comments

18 Comments

  1. Belem Aguilar

    5 noviembre, 2011 at 2:50

    ¡Que interesante! y que bella es la hacienda gracias por compartir esta historia saludos Romeo!!!

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