¿Sabes porqué al Popocatépetl se le dice Don Goyo?
En los últimos días, ante la intensa actividad mostrada por el Volcán Popocatépetl, es muy común escuchar en los medios de comunicación y en las pláticas cotidianas el entrañable nombre de Don Goyo. Pero, a todo esto, ¿sabes realmente por qué le llaman así al coloso?
El origen de la leyenda en Santiago Xalitzintla
El origen de este apodo popular proviene de los habitantes de Santiago Xalitzintla, una pequeña y pintoresca comunidad situada a tan solo 12 km del volcán. Cuenta la tradición oral que hace muchos años, mientras un lugareño caminaba por las faldas de la montaña, un hombre misterioso se le apareció de la nada para presentarse formalmente bajo el nombre de Gregorio Chino Popocatépetl.
Este personaje enigmático aparentaba una edad avanzada y le aseguró al poblador que él era la personificación viva del espíritu del volcán, manifestándose ya sea para alertar a los habitantes ante una inminente erupción o para tranquilizar los ánimos de la gente cuando se trataba de una simple fumarola.
Los Temperos y la comunicación con el coloso
Los pobladores depositan su confianza en la figura del Tempero, un custodio espiritual a quien el espíritu del volcán se le aparece físicamente mientras recorre las faldas de la montaña o a través de sueños. Los registros orales indican que el primer lugareño en entablar contacto con esta entidad fue un integrante de la tradicional familia Analco, y desde entonces sus descendientes han fungido como los Temperos oficiales encargados de interpretar los mensajes del coloso.
Se dice que cuando los habitantes de Xalitzintla escucharon por primera vez el nombre completo de Gregorio Chino Popocatépetl, comenzaron a llamarlo cariñosamente «Goyo». Es por esta razón que cada 12 de marzo —coincidiendo con el día de San Gregorio Magno— los pobladores ascienden a las faldas del volcán para llevarle ofrendas florales, alimentos y bebidas, celebrando su santo para mantenerlo contento y en paz.
El festejo del volcán Iztaccíhuatl
Como dato curioso, el majestuoso volcán Iztaccíhuatl también cuenta con una fecha especial asignada dentro de la tradición popular para conmemorar su onomástico: a este coloso se le llama cariñosamente Rosita y su festividad se celebra el 30 de agosto de cada año.
Fotografía de portada cortesía de: Erik Gómez Tochimani





INTERESANTE LEYENDA, NO LA SABIA
esta chida
🙂
Ohhh
Puras creencias de gente que vive a sus alrededores, no tiene bases para decir eso. Se llama Popocatépetl y ya, mejor hay que leer y ver la Historia de México y no Historias de boca en boca.
muy interesante
Q hermosa leyenda…..
Sustituir el apropiado nombre náhuatl de Popocatépetl (popoca: que humea, y tépetl, cerro o montaña) es otro ejemplo de la enajenación cultural. Un pueblo que ignora o desconoce sus raíces es más propenso a ser explotado.
El purismo más que ayudar a las raíces causa su erosión más violenta, los pueblos que vivimos en estos tiempos ya no somos los de hace 500 años, tu comentario viene de un clasismo a lo popular, hay tradiciones vivas y lenguas vivas que tus ojos no te dejan ver, saludos